Desde hace muchos años, Mafalda, Manolito, Felipe, Guille y todos sus amigos, han estado compartiendo con nosotros sus ideas y reflexiones sobre el comercio, la producción y el consumo. Con la ayuda de QUINO, fantástico escritor, dibujante, filósofo y humorista y con algunas ocurrencias de estos personajes intentaremos arrojar más luz a estos temas tan importantes en el siglo 21.

¿Cómo se analiza este tema desde la ecología social?
La ecología social es un enfoque interdisciplinario (¿sabes lo que quiere decir, no?) que buscar comprender y enmarcar las relaciones entre la gente y en mundo natural. La Ecología Social nos ayuda a crear un marco para reflexionar de manera holística (total e integral), sobre la relaciones entre la producción y el consumo, que es otra parte de las relaciones entre los seres humanos y el mundo natural.
Daniel Chodorkoff (antropólogo, docente y director del Instituto de Ecología Social de Vermot-EEUU) nos dice que en primer lugar la Ecología Social, a diferencia de otras corrientes ambientalistas, no separa la sociedad del mundo natural.
Vemos una conexión entre lo que la Ecología llama Primera Naturaleza, y la cultura de los seres humanos, que la ecología llama Segunda Naturaleza.
De la misma manera que hay variables en la Primera Naturaleza que interactúan en el seno del mundo natural, también hay variables que impactan desde las prácticas culturales de la humanidad, o sea que hay una continuidad entre el mundo natural y el mundo cultural, pero también se reconoce que hay claras diferencias.
¿Cuál crees que debe ser esa diferencia?

La diferencia esencial es la conciencia, y esto es un aspecto crucial porque la naturaleza se regenera y retroalimenta en un proceso largo y complejo de adaptación. Lo mismo ocurre con las culturas vinculadas a la naturaleza, las que llamamos culturas orgánicas (o pueblos originarios, las culturas indígenas); al mismo tiempo el mundo social que evoluciona y se separa, provoca cambios a la naturaleza, adapta esa primera naturaleza a sí mismo; por ejemplo mediante las tecnologías. (¿Se entiende?, ¿o te resulta muy complejo?)
Desde la ecología social se parte de la base que la cultura humana tiene profundas y diversas raíces y que, en realidad, tuvieron origen y fueron una extensión de los ecosistemas naturales.
Mientras las sociedades tenían una territorialidad local y su producción se basaba en recursos locales también los impactos provocados a partir de los procesos productivos tenían solo alcance local. Esto no quiere decir que no observemos que todos los ecosistemas siempre están interrelacionados entre sí y forman parte de algo más global, la biosfera, no significa ignorar que lo que ocurre en cada parte tiene un efecto en la totalidad.
¿Pero, que pasa en la actualidad?
La crisis ecológica que vivimos hoy día tiene mucho que ver con la expansión de las sociedades humanas a una escala que ya deja ser humana y produce impactos en la producción y en el consumo a todo nivel. Se da entonces un proceso de expansión, concentración, centralización, que es una continuación de los procesos coloniales.
Esta expansión del colonialismo y el capitalismo rompió los límites que establecían los ecosistemas, provocando su degradación. Este proceso de centralización, (que es a la vez también de globalización), ha provocado la degradación de los ecosistemas y culturas. Así, hoy en día nos encontramos con esta situación:
Un desborde de la globalización y un rompimiento de los espacios a escala humana.

Lo que la Ecología Social plantea es que si realmente queremos llegar a construir una sociedad ecológica debemos reconstruir las relaciones entre los seres humanos y el mundo natural; rearmonizar las relaciones con el mundo natural, volver a relaciones mutuales (de cooperación e igualdad y solidaridad), y eso significa redefinir que es la producción y que es el consumo. Deberíamos convertirnos en conciencia viva de nuestra propia Naturaleza, entender que somos continuidad y parte de esta.
La diversidad es vida, la uniformidad es muerte
Los procesos actuales de uniformización y globalización tienden a simplificar, y esta simplificación tiene terribles impactos tanto en el mundo natural como en lo social. La Ecología Social propone que debemos cambiar estas tendencias, fomentar la descentralización, oponernos a la globalización para construir economías locales, sistemas de economía humana de producción y consumo.
Tenemos que basar estos sistemas locales en la auto-determinación y la auto-confianza. Pero no confundir con auto-suficiencia. La auto-determinación implica la relación y la coexistencia con otros.

Daniel Chodorkoff propone cambios en áreas tan cruciales como las de producción de alimentos y energía. Necesitamos crear procesos productivos teniendo en cuenta que nos ofrece cada ecosistema local, cuales son los recursos que tenemos disponibles para no estar trasladando energía desde grandes represas hidroeléctricas por distancias muy largas.
Sistemas alimentarios locales
Chodorkoff insiste en que es necesario volver a recrear sistemas alimentarios locales y reemplazar el costoso traslado de alimentos por formas ecológicas a nivel local.
La creación de estas economías locales debe ser parte de un proceso ecológico a tres niveles diferentes:
Primero, en el nivel más general, debemos enfocar en forma integral, (¿te acuerdas de la palabra holística?), las relaciones de las comunidades humanas entre sí y de éstas con el mundo natural. Recuerda que la integralidad es la característica determinante de los sistemas naturales.
El segundo nivel es entender que impactos tiene nuestra forma de producción y consumo en la naturaleza.
El tercer nivel es asumir la necesidad de generar tecnologías ecológicas en las actividades que se realizan para satisfacer las necesidades humanas.
Entonces, en vez de los términos productivistas clásicos, tales como "cuanto más grande mejor" o "crecer o morir", deberíamos pensar en:
- Reproducción
- Reciclaje
- Reutilizar
- Tecnologías renovables...
Necesitamos es recrear nuestras comunidades locales, los ecosistemas locales, e incluso, construir una economía moral frente a la economía de mercado.

¿Por qué usamos el concepto de sistemas alimentarios?
Es mucho más que la mera agricultura, porque incluye también la producción, el procesamiento, la distribución y el consumo de productos. Con este concepto es más fácil advertir que toda la población participa en los sistemas alimentarios porque todos somos consumidores de alimentos.
Usando la terminología de la Ecología Social diremos que los sistemas alimentarios son la metabolización de la Primera Naturaleza por parte de la segunda naturaleza. El mundo social metaboliza al mundo natural a partir de la producción de alientos y esto no es un concepto abstracto sino muy real; un tercio de la superficie del planeta está actualmente destinado a ese metabolismo.

¿Cuál es el gran secreto de la economía de mercado?
Este gran secreto es el anonimato entre productor y consumidor; son las relaciones anónimas entre productores y consumidores. Este se basa en la distancia entendida en dos sentidos; en la distancia física entre el productor y el consumidor y entre el producto y el lugar de destino.
Además, la clasificación y mercantilización de los alimentos en la economía de mercado esta muy relacionada a estos distanciamientos y uno de los resultados es trivializar el alimento y la cultura.
Esto es una tragedia: la separación de los seres humanos con el alimento es una forma de separar a los seres humanos de la Primera Naturaleza; y este rompimiento es lo que hace que se produzcan alimentos no para satisfacer necesidades humanas sino para acumular riquezas.

Las multinacionales de los alimentos
Es así que, seis multinacionales manejan cerca del 80% de la producción alimentaria mundial. Podemos decir que se trata de la dictadura del precio y el volumen; cuanto más volumen concentra un sector, más bajan los precios en el mercado mundial. Este tipo de dictadura, es más efectiva que otros tipos de dictadura, porque además es percibida como algo apolítico. Sin embargo, la dictadura del precio y el volumen, ha destruido la cultura de los sistemas alimentarios locales en todo el mundo y así se van imponiendo los cultivos para la exportación, para un mercado uniformizado. Tal es el caso del maíz para México
Hoy, incluso, se reconoce que este sistema alimentario impuesto por las empresas trasnacionales provoca graves impactos, tanto a nivel ambiental como social. Entonces, si creemos que es necesario un modelo alternativo de desarrollo, debemos reestructurar estos sistemas alimentarios locales y recrear la cultura local de producción alimentaria.

¿Cómo podemos hacerlo?
Los criterios en los que se tendría que basar estos sistemas locales serían:
- La proximidad (en contraposición a la distancia)
- La diversidad (en contraposición a la uniformidad)
- La equidad (en contraposición a la acumulación de riquezas).

La puesta en práctica de estos principios en muchas partes del mundo puede crear nuevas relaciones, más directas, entre productores y consumidores. En este momento hay muchos intentos de darle estructura institucional a estos principios, a través de la organización de experiencias concretas y reales.
La recreación (aunque sea modesta y humilde) de los sistemas alimentarios a nivel local es testimonio vivo y fundamental para reestructurar la economía a nivel mundial. Solo así se crearía una economía moral como alternativa a una economía de mercado.
La educación juega un papel fundamental
Una de las claves para lograr estas metas es apostar a los procesos educativos. Para los productores, el proceso educativo deberá enfatizar en las alternativas a nivel de comercialización, y para los consumidores deberá insistir en la elección que hacemos cada día al procurar nuestra comida.
El peligro es que si todo sigue así ya no tendremos oportunidad ninguna de elegir...lo que queremos comer.

Como escribíamos al principio, los sistemas alimentarios son la metabolización de la Primera Naturaleza por parte de la Segunda, y haciendo opciones diferentes para esta metabolización estamos redefiniendo un proceso que hoy se complementa envenenando alimentos y destruyendo comunidades. Aún podemos producir alimentos y regenerar comunidades.
Una de estas formas alternativas puede incluir la compra directa a los productores en mercados y almacenes donde se comercializa en ese estilo y también la construcción de nuevas formas organizativas que generaran una nueva relación directa productor-consumidor y formas organizativas nuevas propuestas por los mismos productores.
Por supuesto que no vamos a cambiar la lógica de los sistemas alimentarios sólo a través de los procesos de comercialización; esto es mucho más complejo. Se trata de crear procesos, en muchas partes del mundo en forma simultanea, para sumar a esta visión más personas, más comunidades y más naciones.


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