La FAO calcula en un 75%
la pérdida a nivel global de la diversidad en
los cultivos, es decir de una parte fundamental de
nuestra alimentación, durante el siglo que recién
terminó.
En México únicamente se conservan 20% de
las variedades de maíz identificadas en 1930.
En el sur de Italia entre 1950 y 1980 desaparecieron
casi todas las variedades tradicionales de trigo, lentejas,
garbanzos, cebollas, tomates y berenjenas, y hasta un
71% de las variedades de trigo.
En Corea del Sur la pérdida fue más dramática:
de 5000 variedades de 57 especies de cultivos, se perdieron
82% solamente en ocho años (entre 1985 y 1993).
Más allá de los datos, una vez que una
variedad se extingue, es para siempre,
y con ella se pierde la inteligencia humana aplicada
a su desarrollo, adaptación y usos.