Atraviesa el lago Titicaca en
la barca de totora. Ella viaja a su lado. Está
vestida de fiesta. En la ciudad de La Paz le han
dorado la túnica.
Al desembarcar, la cubre con
la manta, para defenderla de la lluvia; y con
ella en brazos, tapadita, entra en el pueblo de
Copacabana. La lluvia acribilla al gentío
que se reúne para recibirlos.
Francisco Tito Yupanqui entra
con ella al santuario y la descubre. la suben
al altar. Desde lo alto, la Virgen de Copacabana
abrazo a todos. Ella evitará las pestes
y las penas y el mal tiempo de febrero.
El escultor indio la ha tallado
en potosí y desde allá la trajo.
Casi dos años estuvo trabajando para que
ella naciera con la debida hermosura. los indios
sólo pueden pintar o tallar imágenes
que imiten los modelos europeos y Francisco Tito
Yupanqui no quiso violar la prohibición.
El se propuso hacer una virgen idéntica
a Nuestra Señora de la Candelaria, pero
sus manos han modelado este cuerpo del altiplano,
amplios pulmones ansiosos de aire, torso grande
y piernas cortas, y esta ancha cara de india,
de labios carnosos y ojos almendrados que miran,
tristes, la tierra lastimada.
Eduardo Galeano
- Mario Chacón Torres, Escuela
de estudios Iberoamericanos , 1973.
- Gustavo Otero, Lavida social del
Coloniaje, La Paz 1942
- Eduardo Galeano, Memorias del fuego
(I) Los nacimientos

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