- En primer lugar, tiene importantes impactos
negativos locales. Para los pueblos que habitan
los bosques o que dependen de los mismos, la
deforestación implica la pérdida
de sus posibilidades de sobrevivencia como culturas
autónomas. Para ellos, el bosque constituye
su hogar y les provee de alimentos, medicinas,
materiales de construcción, leña,
agua y todos los elementos materiales y espirituales
que aseguran el mantenimiento de la vida de
la comunidad a largo plazo.

La desaparición que el
bosque trae provoca la pérdida de todos
esos elementos y por ende la desnutrición,
el aumento de las enfermedades, la dependencia
y en muchos casos, la emigración y la desaparición
de la propia comunidad.
- En segundo lugar, la deforestación
impacta a nivel de la región. Dado que
los bosques aseguran la conservación
del agua, de los suelos, de la flora y de la
fauna, su eliminación genera graves impactos
ambientales:
- inundaciones
- sequías
- erosión de suelos
- contaminación de los cursos
de agua
- aparición de plagas por la ruptura
del equilibrio ecológico.
Estos impactos perjudican la
vida y salud de las poblaciones de la región
y sus actividades productivas como la agricultura,
la cría de ganado, la pesca, etc.
- Finalmente, la deforestación también
implica graves impactos a nivel global. Los
bosques cumplen importantísimas funciones
en materia climática y su desaparición
afecta a la humanidad en su conjunto.
Por un lado, la enorme masa vegetal
de los bosques ayuda a regular el clima global,
en relación con las precipitaciones, la
temperatura y el régimen de vientos.
Por otro lado, al ser incendiados
o cortados los bosques, el carbono almacenado
durante siglos en ellos se incorpora a la atmósfera,
aumentando así la concentración
de carbono en la misma agravando la problemática
del efecto invernadero.
Además, los bosques tropicales
albergan gran parte de la biodiversidad del planeta.
Tanto las especies animales como vegetales tienden
a desaparecer junto con los bosques y el ritmo
de extinción de especies va en acelerado
aumento. La humanidad en su conjunto se ve entonces
afectada, ya que la deforestación trae
aparejada la pérdida definitiva de especies,
lo que implica una responsabilidad ética
que debe ser asumida por la humanidad en su conjunto,
si bien no todos somos culpables de este delito.

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