Desde
1980 se viene denunciando con fuerza el peligro
que lleva para la humanidad la deforestación
de la Amazonia. En 1987 con el aumento de las
quemas (incendios intencionales) en la región,
este problema se ha transformado en un asunto
mundial.
Antes de la introducción
de las sierras eléctricas en los años
70, eran necesarias 8 personas para talar una
hectárea por día y con el "correntao"
(dos tractores avanzan simultáneamente,
unidos por una gruesa cadena de hierro) dos personas
despejan hasta 40 hectáreas por día.
De esta manera han sido devastados
por lo menos 400.000 kilómetros cuadrados,
lo que equivale a destruir un área selvática
del tamaño de un estadio de fútbol
por segundo.
A partir de ahí se plantean
numerosas cuestiones a la humanidad, no sólo
por los problemas climáticos y sus consecuencias
para los habitantes del planeta, sino también
por la pérdida del mayor patrimonio genético
de la Tierra: la extraordinaria diversidad biológica
de la Amazonia.
La biodiversidad en las selvas
tropicales
Las llamadas selvas tropicales
constituyen apenas el 7% de la superficie de la
Tierra, pero contienen el 80% de los seres vivos.
Son cerca de 20 millones de especies
( de las que se conocen entre el 10% y el 30%)
vinculadas e interdependientes en un ecosistema
extraordinario y riquísimo.
Cada especie vegetal o animal
pertenece a una cadena alimentaria o reproductiva
que se vincula con otras cadenas hasta el infinito.
Al final del proceso, todas las especies son absolutamente
vitales para el mantenimiento de la vida sobre
el planeta.
En la Amazonia se encuentra casi
un tercio de la reserva genética del mundo:
ésta es la verdadera riqueza de la selva.
Una riqueza que llegará a ser quizá
la mayor de todas en las próximas décadas,
cuando este proceso civilizatorio y este modelo
de desarrollo sea cada vez más cuestionado.
Destruir una hectárea
de selva tropical sin estudiarla
equivale a deshojar un libro sin leerlo.
Destruir la selva equivale a quemar la biblioteca
entera.
(Daniel Janzen.)
Hace
10 años atrás
En 1994 los científicos
ya decían que 5000 especies vegetales y
animales se extinguen anualmente en la selva tropical.
En la actualidad, el 13 % de la especies de aves
de la región están amenazadas de
extinción, junto con un 15% de las especies
vegetales.
En la Amazonia hay más
de 2000 especies de peces, un número bastante
mayor que el existente en el Atlántico
Sur, pero estos animales también ingresan
a la lista de especies en peligro de exintición.
En la Amazonia existen todavía
1.000.000 kilómetros cuadrados de selva
intactos, lo que corresponde al 23% de su área
primitiva y al 2% de la tierras vírgenes
de nuestros planeta. Pero solamente un 3% de esta
extensión está protegido en parques
nacionales y reservas creadas por ley.
Selva, farmacias y patentes
Una cuarta parte de las sustancias
farmaceúticas industrializadas en el mundo
contienen ingredientes de las selvas tropicales.
No olvidemos que para los pueblos originarios,
la selva y muchos ecosistemas del planeta son
reservorios de plantas medicinales y aromáticas
utilizadas desde hace siglos e incluso milenios.
Actualmente, sabemos que muchas
empresas químicas y farmacéuticas
nacionales y multinacionales pretenden apropiarse
de extensísimas áreas para apoderarse,
a su vez, de distintas especies de plantas para
industrializarlas y comercializarlas.
Y lo que es peor, estas empresas
intentan PATENTAR especies (vegetales y animales)
que las culturas indígenas han manejado
y preservado históricamente, no con el
fin de ser las dueñas sino para ofrecerlas
a todos los habitantes de la Tierra como patrimonio
de la humanidad.
Talas e incendios
El problema de la deforestación
reviste especial gravedad en la Amazonia brasileña.
Según el estudio del Instituto de Investigaciones
Espaciales, hasta 1988 fueron devastados 251.450
kilómetros cuadrados de selva. lo que equivale
al 5.12% de los 4.906.781 kilómetros cuadrado
de superficie legal de la Amazonia brasileña.
Este estudio fue hecho en base
a imágenes de satélite.
El INPA (Instituto de Investigación
de la Amazonia) en un primer momento puso en duda
estas cifras y luego reconoció que la deforestación
llegaría a un área de 325.000 kilómetros
cuadrados.
Las cifras de la deforestación
han superado
los 500.000 kilómeros cuadrados
que equivalen a una superficie mayor
que la de Italia o España.
En 1987 las quemas alcanzaron
294.000 kilómetros cuadrados, cuando las
fotografias de los satélites llegaron a
mostrar hasta 8 mil puntos de fuego en un mismo
día.
¿Por qué la devastación
y la quema en la Amazonía?
Para abrir espacios a la explotación
ganadera y al avance de la frontera agrícola.
Durante los gobiernos militares, se incentivó
la inversión en la explotación de
la selva, ofreciendo devoluciones de impuestos
que en algunos casos llegaban al 100%.
Incentivados por estas medidas,
hace algunas décadas atrás, se dio
a conocer a nivel mundial que en la Amazonia se
estaba produciendo un un incendio de dimensiones
catastróficas. 140.000 hectáreas
(1400 kilómetros cuadrados) se estaban
quemando en una zona cercana al río Cristalino,
en el estado de Pará, y fue observado desde
un satélite. Se trataba de una hacienda
para la cría de ganado, propiedad del grupo
Volkswagen, que después la traspasó
a otra multinacional.
En
la región amazónica, cada vaca necesita
un área de pasto varias veces superior
a la que se necesita en otras regiones, debido
a la baja fertilidad del suelo.. Según
estas estimaciones, para producir la carne contenida
en una sola hamburguesa (100 gramos) es necesario
derribar 6.5 metros cuadrados de selva o destruir
75 kilogramos de vida salvaje (plantas, insectos,
pájaros, pequeños mamíferos
y reptiles).

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