Río
Iguazú, Año 1542
A
plena luz
Echando humo bajo su traje de
hierro, atormentado por las picaduras y las llagas,
Alvar Núñez Cabeza de Vaca se baja
del caballo y ve a Dios por primera vez.
Las mariposas gigantes aletean
alrededor: Cabeza de Vaca se arrodilla ante las
cataratas del Iguazú. Los torrentes, estrepitosos,
espumosos, se vuelcan desde el cielo para lavar
la sangre de todos los caídos y redimir
a todos los desiertos, raudales que desatan vapores
y arco iris y arrancan selvas del fondo de la
tierra seca: aguas braman, eyaculación
de Dios fecundando la tierra, eterno primer día
de la Creación.
Para descubrir esta lluvia de
Dios ha caminado Cabeza de Vaca la mitad del mundo
y ha navegado la otra mitad. Para conocerla ha
sufrido naufragios y penares; para verla ha nacido
con ojos en la cara. Lo que le quede de vida será
de regalo.
-Naufragios y comentarios (Madrid,
EspasaCalpe, 1971)
Eduardo Galeano
Memoria del Fuego (I)
Los nacimientos

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