Todavía en América Latina se viven situaciones de injusticia respecto a la producción distribución y consumo de alimentos. Incluso, no todos los gobiernos de izquierda han implementado políticas para cumplir con el derecho humano fundamental que es alimentarse todos los días.
¿Cuál es la situación?

América Latina es una rica región, con inmensos recursos naturales y con una tendencia exportadora, sin embargo la suba de los precios de los alimentos y los combustibles ha provocado que muchos millones de personas sigan teniendo enormes dificultades para acceder a una mínima alimentación sana.
Según la FAO, México es un ejemplo claro donde se ha registrado este año una elevación de los precios de los granos y algunos productos agrícolas debido a la
crisis alimentaria y energética de carácter mundial.
Según la oficina de la FAO para América Latina y el Caribe, la crisis de los últimos años ha elevado a 51 millones el número de personas que viven en la miseria, sin embargo la instalación de nuevos gobiernos de izquierda en la región (son los casos, por ejemplo, de Bolivia, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Venezuela y otros) dan la pauta de fuertes intentos por favorecer a los más desfavorecidos y a devolverle a los trabajadores, derechos perdidos debido a políticas de derecha implementadas pocos años atrás.
En América Latina hay alimentos PARA TODOS, y es necesario seguir promoviendo mayor justicia social, mejor distribución y mayor acceso de las familias a los alimentos.
La crisis del presente
Si eres un niño/a interesado en los temas de actualidad, sabrás que
actualmente hay una crisis financiera (finanzas- economía- dinero- inversiones) que puede afectar a nuestros países y casi siempre termina “golpeando ‘ a los más pobres.
Los países más perjudicados posiblemente sean los importadores netos de alimentos y
energía, como los de Centroamérica y el Caribe, mientras que las
naciones andinas están promoviendo la recuperación de los alimentos
originarios para disminuir su dependencia de las importaciones y
fortalecer su soberanía alimentaria.
Por otra parte, los países del Cono Sur, que son exportadores de alimentos,
minerales y otras materias primas, pueden verse relativamente favorecidos por la suba de los precios. De todas maneras, esta situación se verá en las próximas semanas ya que países exportadores de carne como Uruguay y Argentina, tienen dificultades para colocar su producción.
Este año, el paso de dos huracanes también afectó a Cuba, Haití y otros países de Centro América y el Caribe afectando millones de hectáreas de cultivos provocando dificultades para el abastecimiento de alimentos.
Por otra parte, Brasil, uno de los mayores productores mundiales de granos y prácticamente autosuficiente en la producción de alimentos, también puede ser afectado por la crisis financiera provocando inflación y debilitamiento de su moneda.
Según la FAO, Perú, de momento, no pasa por una crisis alimentaria, si bien el
encarecimiento de algunos productos básicos como el pollo y el arroz
han hecho saltar algunas alarmas, provocando quejas de asociaciones
civiles y sindicales, que culpan al Gobierno.
El sector agropecuario de Argentina, uno de los mayores productores de
alimentos del mundo, acaba de protagonizar su quinta huelga comercial,
y desde marzo pasado los precios de los alimentos han subido un 30 por
ciento en promedio en un contexto de inflación que las autoridades se
niegan a reconocer.

En Venezuela rige desde 2003 un control de precios aplicado sobre algunos alimentos de la cesta básica, con lo que el coste de productos
básicos está regulado por el sector público, que además dispone de una
red de supermercados con productos subvencionados.
En respuesta, las autoridades aplicaron un plan de emergencia para
reducir los precios mediante la eliminación de aranceles a las
importaciones y aplicaron programas de apoyo a productores
agropecuarios.
Mientras tanto, en Guatemala, la subida de los precios de los
combustibles y los granos básicos amenaza con incrementar en cientos de miles los pobres, en un país donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza y miseria.
Ya es tiempo de soberanía alimentaria y es necesario seguir alentando, trabajando y creyendo que un mundo mejor es posible, donde todos los seres humanos tengan la posibilidad de desarrollarse como personas íntegras.


|